martes, 22 de septiembre de 2020

Definitivo. No regresamos a La Vaka. A ninguna de sus sucursales

la-vaka 

Entre semana se supone que no hay problema para acudir al lugar y encontrar mesa disponible. Hacerlo en fin de semana es preferible con reservación. Dos días de antelación. 

Acudimos este domingo pasado y si bien esperamos un poco tampoco fue nada del otro mundo. 30 minutos de espera a lo sumo. 

Pero el problema con La Vaka. En este caso su sucursal Satélite (también los hemos visitado en Querétaro y es lo mismo) no es el tiempo de espera. 

El problema con ellos me parece es de fondo. De los alimentos a su personal. En particular no soy fan de los buffets. Pero de vez en cuando encuentras uno con calidad y el discurso masivo del alimento infinito tiene sentido. Cuando la calidad de los alimentos es tan básica y grotesca realmente no dan ganas de regresar. Bueno. Es un hecho. Nosotros no regresamos a La Vaka ni de regalado. 

El problema empieza desde la clásica imagen que ronda las pantallas de lo que, en teoría el lugar ofrece. Suculentas viandas que sólo ves en pantalla. Lo que comes o podrías comer no se ajusta para nada a la imagen que circula felizmente en sus pantallas de promoción. El buffet en mesa, de apetitoso, no tiene nada. 

En boca menos. 

El plato fuerte técnicamente son los "cortes" que La Vaka ofrece y que son sugeridos en tu mesa por el mesero en turno de manera casi inmediata. 

No sé si esto es valentía, cinismo o valemadrismo. Los "cortes" son HORRENDOS. Como muestra 4 que pedimos y que fue suficiente para no pedir más (todo en pequeñas porciones):

"Rib Eye" que era básicamente un bistec traído directamente de la carnicería de la esquina de tu casa. No daba para más. 

Un "vacío" a 3/4 que aún escurría sangre. Literal. En aras de no predisponerme por aquella vista puse de lado la malograda parte del animalito para drenarle el vital líquido. El pobre animal nunca intuyó que sería tratado tan indignamente. El "vacío" podría haberse llamado "lleno". Lleno de sebo.

Un albondigón que daba miedo de sólo verlo. Vomitivo. 

La picanha como suela de zapato. 

Y eso es lo agradable. 

El servicio de la gente de La Vaka es infame. Una sola ocasión en el buen trato, en el buen servicio no lo hubo. Y tomando en cuenta que no es sólo un mesero atendiendo el lugar la situación es ridícula. Mal encarados, malos modales, mal servicio y esto en mesa, barra y a lo largo de toda la estadía en el lugar.

Es evidente que por el costo del buffet no se puede esperar demasiada calidad en los cortes ofrecidos pero caray, ni el mínimo esfuerzo en ello. 

El "corte" muy corto, y el "parrillero" sí lo hay, malísimo. 

Entre el cebo, la producción en masa y los malos modales de los que atiendan esa zona se te va el apetito de inmediato. 

Después de un tremendo regaño por parte del personal al tratar de escoger un "postre" (las fresas argh!!!, las carlotas argh!!!) me quedé un rato rondando las barras de comida. 

El pésimo trato del personal de La Vaka hacía sus comensales es parejo. 

Pero curiosamente no a todos ellos les parece incomodar... 

Y para cheque en promedio por persona de $450 la verdad no. 

Sabes que es buffet, y aún cuando entiendes que para ellos es relación costo-beneficio lo que La Vaka ofrece no se lo deseas ni a tu peor enemigo. 

Pero para gustos colores. 

Sí te gusta comer de bulto. En cantidades industriales y sin poder distinguir claramente que estás ingiriendo La Vaka siempre será opción. 

De nuestra parte no volvemos. 

 

p.d. las bebidas NO están incluídas ha! 

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