Mitos y Milagros de El Arenal, Hidalgo



Hidalgo es uno de los estados de la República que más se caracterizan por sus fiestas y celebraciones; y no es para menos, ya que la oportunidad de vivir una Semana Santa en Hidalgo, con su jolgorio, sus vestidos y sus bailes es una experiencia invaluable para todos los turistas. El Arenal, sin ir más lejos, es una localidad en donde la tradición religiosa y el festejo se unen para dar luz a algunas de las más insólitas leyendas del país.

El viajero dispuesto a aventurarse en lo increíble encontrará en El Arenal mitos y leyendas cada cual más impactante que la otra, así como fiestas y celebraciones que cada año atraen a visitantes de todo el país. Un paisaje natural incomparable y una exquisita gastronomía no son más que pretextos para dejarse llevar por la magia de El Arenal y su inmenso potencial para sorprender a chicos y grandes.

Turismo místico en El Arenal

A tan sólo 20 kilómetros de Pachuca, El Arenal se ha convertido en uno de los destinos predilectos de los adeptos al turismo religioso. Es en Semana Santa cuando la localidad registra su mayor número de visitantes, que acuden a El Arenal a vivir la fiesta del Señor de las Maravillas, el quinto viernes de Cuaresma.

Esta fiesta tiene un origen desconcertante: cuenta la leyenda que una mujer casada acostumbraba ir a ver a su amante con una canasta de comida bajo el brazo. En una ocasión, el marido celoso se enfrentó a ella y le preguntó por el contenido de la canasta. La mujer, encomendándose al Señor de los Laureles, el cristo del lugar, respondió que se trataba de maravillas, flor silvestre que crece en la región. Al tirar de la canasta, el hombre enfurecido descubrió que la canasta se encontraba repleta de estas flores. A partir de esta leyenda se cambió el nombre del Señor de los Laureles por el del Señor de las Maravillas. Hoy en día, la iglesia del Señor de las Maravillas, ubicada en la plaza central de El Arenal es uno de los edificios de la región más visitados, debido a los milagros que se la atribuyen al cristo.

Pero ésta no es la única leyenda del lugar. Desde la carretera que conecta Pachuca con El Arenal se puede apreciar una formación rocosa que los lugareños conocen como “Los Frailes”, debido al mito que cuenta que dos frailes agustinos fueron convertidos en piedra debido a los excesos que cometían.



Joyas de El Arenal

El Arenal goza de un paisaje natural envidiable para aquellos que gocen de convivir con la naturaleza. La presa San Jerónimo, por ejemplo, alimenta un cuerpo de agua en el que se puede practicar la pesca recreativa además de pasear en lancha y degustar las truchas arcoiris que se crían ahí. Por otro lado, el bosque Fray Francisco, que cuenta con cedro, pino blanco y encino es una excelente opción para los que busquen entrar en contacto directo con la naturaleza.

Para los más aventureros, existe la opción de practicar senderismo, ciclismo de montaña y observación de flora y fauna en las inmediaciones de la localidad, y sobre todo cerca de las formaciones rocosas conocidas como Los Frailes, la Piedra del Conejo o las Monjas, que reciben sus nombres de la semejanza que guardan con frailes, conejos y monjas. Como se puede constatar, en El Arenal muchas cosas se asemejan a otras: ahí reside la magia del lugar.



Finalmente, ningún visitante debe irse de El Arenal sin admirar los exquisitos bordados en telar que elaboran los artesanos locales o sin haber degustado la muy tradicional barbacoa o los duraznos y tunas que crecen en la región y que dejarán huella en el recuerdo de los más refinados paladares.

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