Despertar prácticamente sobre la arena, con el sonido de las olas del mar armonizado con el canto de las aves, pero dentro de una habitación idílica y suntuosa, naturalmente iluminada, es un sueño posible de alcanzar, aunque casi imposible de creer en Xixim, un paraíso localizado en Celestún, allá donde la naturaleza abunda y se impone en la Península de Yucatán.
Escaparse a la nada siempre sana el alma naturalmente, y Xixim se encarga de los detalles para hacer de este escape una experiencia sin comparaciones, de amenizar una fresca habitación con mantras y motivos naturales, de llevarle un delicioso café con pan artesanal a su habitación sin importunar su descanso, de diseñarle una regadera que le brinda la sensación de estar tomando un baño al aire libre, de encantar su camino con senderos interpretativos para recibir su llegada con una hamaca desde la que sólo se observa el golfo de México con su oleaje en calma y el vuelo de alguna de las 260 aves que habitan en Xixim, o el correr de un travieso mapache, de ofrecerle una vasta cantidad de opciones recreativas en la naturaleza, para cuando decida que ha sido ya demasiada paz y silencio.

